𝘾𝙧𝙤́𝙣𝙞𝙘𝙖 | 𝗠𝗜𝗥𝗔𝗥 𝗘𝗟 𝗠𝗔𝗥 𝗗𝗘 𝗙𝗥𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗬 𝗘𝗟 𝗖𝗜𝗘𝗟𝗢 𝗗𝗘𝗦𝗣𝗘𝗝𝗔𝗗𝗢 | 𝗦𝗮𝗴𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗙𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗼́ 𝗮𝗹 𝘀𝘂𝗿
Si, se respiraba humo y polvo, pero también se sentía el shock de verdad, el agradecimiento y la ayuda desinteresada.
En la villa Miramar de Lirquén, en la coma de Penco, polulaba la empatía. Frente a la desgracia se veía una entrega de verdad. Jóvenes con palas con pecheras solidarias, estudiantes de psicología queriendo dar su aporte, maestros dispuestos a levantar techos donde se diera la oportunidad, payasos que buscaban regalar una sonrisa, militares contribuyendo desde su vereda.
Y ahí estaban las vecinas y vecinos que ya no tienen su techo. Qué miran el mar de frente y al cielo despejado. Ellos sólo querían contar su historia. Esos momentos que marcaron su vida para siempre. Y en medio de su relato, todos los voluntarios queríamos entregar nuestra ayuda…y ellos querían hablar, conversar. Y les escuchamos. Dimos tiempo a la frenética jornada de entrega de ayuda, para oír sus relatos. Porque no sólo se tiene que ensuciar tu ropa para ayudar a tus semejantes, estar ahí para ellos, también es ayuda solidaria.
Junto con entregar lo donado por la comunidad en la campaña “Sagrada Familia Ayuda Al Sur” a los damnificados, la delegación municipal de Sagrada Familia, integrada por funcionarios y vecinos voluntarios, se propuso repartir completos a quienes trabajaban en el sector. Y esta idea del alcalde Osvaldo Jorquera, fue todo un éxito. El reparto de los hot dog recién “salidos del horno” fueron un bálsamo para la ardua labor de dar un paso a la vez, para comenzar a poner fin a las pesadillas y afrontar un futuro con esperanza.
Además, el jefe comunal de Sagrada Familia, buscó el tiempo para visitar a su par de Penco, Rodrigo Vera, en la municipalidad. En el encuentro le expresó la solidaridad de nuestra comuna, le ofreció la ayuda que sea posible brindarle desde nuestra tierra.
Después de un recorrido por la plaza, nos quedamos con las personas que continúan su vida, mientras observan en pizarras, las imágenes de “Se busca”, de muchas mascotas que aún están perdidas.
A fin de cuentas, no sólo fue una jornada de entrega, de solidaridad, sino que fue un día para volver a sentir el humo y el polvo que marcan una tragedia, pero que también esconden el rostro agradecido de muchos, de cientos que nos enseñaron a ser honestos, también en la desgracia.






